Ser profesores hoy
Hola a todos!
Algo anecdótico
Una amiga me
trajo de regalo de sus vacaciones en el sur un porta llaveros, de esos que se
cuelgan en la pared, un muy buen regalo para mí ya que puedo pasar varios
minutos tratando de recordar donde las dejé. Más allá de la utilidad del
regalo, lo que me sorprendió fue que el mismo venía con un sticker del lugar
donde fue comprado y una tarjeta que decía lo siguiente:
"Ve mar adentro, buscar y crea oportunidades.
Navega en aguas peligrosas de retos y dificultades. Empújate a ti mismo
para ser mejor día a día. Porque debes recordar, que ningún mar en calma hizo
experto a un marinero".
Miré con
detenimiento la tarjeta, me llamó la atención la simpleza y a la vez la
profundidad de sus palabras. Le tomé una foto y la guardé. En el transcurso de
la cursada, volví a ella una y otra vez. Diría que hasta se volvió en una frase
de cabecera.
El desarrollo de las clases
Mi primer encuentro con la asunción del rol docente, ¡que gran desafío!
Desde la
microclase en el entorno protegido con mis compañeros hasta la última clase, los
nervios estuvieron presentes, y no solo eso, también otros factores como la
ansiedad, los miedos: a no saber trabajar el contenido, no saber explicarlo,
enmudecer (nunca me sentí buena hablando en público), quedar en blanco, etc. Así
también, pensar en los tiempos tiranos, y en la posibilidad latente de que no
pueda con todo eso y que no sea lo mío. Era cuestión de ponerse a prueba.
La experiencia de la microclase fue muy interesante, la planificación y el dictado de la clase junto con mi compañera, fueron muy amenas. Reconozco de mi parte que me costó trabajar el contenido y que de haberle dedicado mas tiempo, hubiera salido mejor. Sin embargo, logré sentirme muy cómoda con el proceso.
En referencia a la practica en el nivel superior, la realicé en el Instituto Superior de Formación y Desarrollo Humano (FODEUM) de Adrogué, una institución
de gestión privada formadora de docentes en Educación primaria, inicial,
educación física, entre otras. La materia correspondía a Psicología del Desarrollo y Aprendizaje II de segundo año del Profesorado de Educación Inicial. El grupo
estaba compuesto por 18 mujeres, la gran mayoría de unos veinti pocos años.
Trabajé en pareja
pedagógica con una compañera de otra comisión. La eleccion de este espacio como practica, tenia relación directa con mis tiempos disponibles. El horario de cursada era los Lunes de 20:30 a 22:00, un horario al cual podía acomodarme haciendo pequeños cambios en mi rutina laboral y diaria.
Tuvimos la posibilidad de
observar una clase en ocasión de parcial y pudimos dar dos clases cuyos temas eran Piaget y Vygotski. La preparación de las clases tuvo
sus controversias, al planificar, al buscar bibliografía, al comunicarse, al llevarse a cabo. Al
contrario de lo que hubiese pensado, no fue sencillo trabajar de a dos. En una
situación como esta se ponen en juego muchas cosas, entre ellas, el conocimiento
mutuo, el apoyo, el tiempo disponible, la flexibilidad y la adaptación…y que
todos estos factores puedan conciliarse entre dos personas, muchas veces se
vuelve complicado.
El resultado no fue el esperado. No funcionamos como
pareja pedagógica. Seguramente nos faltó comunicación, nos faltó tiempo de
trabajo en conjunto, quizá no mostramos lo mejor o quizá lo mejor era hacerlo
por separado. Las prácticas deben continuar para ambas. Mientras escribo
pienso, las prácticas inevitablemente continúan, la docencia es una práctica continua,
es un aprendizaje constante. Tal como lo hacemos en nuestra profesión, se debe
trabajar desde la singularidad de cada grupo y aprender, no dejar nunca de
aprender y de tratar de hacerlo mejor cada vez, acertar, errar, y aprender de
los errores. En mis primeros pasos debo reforzar mucho y debo aprender del
proceso para poder sacar lo mejor de esta experiencia. Al fin y al cabo mis
próximas clases en el nivel superior cuentan con dos clases previas de
experiencia ¿acaso no es un montón? Créanme que para mí es muchísimo!!
El recorrido por este espacio también me hizo pensar en que la mayoría de las veces, el docente se encuentra solo frente a sus alumnos, y en el espacio del aula, cada uno despliega un estilo propio que puede o no, compartir con otros. Pero fuera del aula, existe otro momento de trabajo conjunto, donde la labor docente se ve atravesada por la dimensión institucional, y allí, hay que trabajar con otros colegas, con directivos, con jefes de cátedra, etc. Considero que la flexibilidad, la empatía, la adaptación, son competencias de vital importancia a la hora llevar adelante una labor en conjunto.
Pensar el rol docente
Tal como enuncie anteriormente, comenzar este nuevo año lectivo implicaba para mi, un verdadero desafío. Enfrentar por primera vez un aula en un rol diferente al de alumno, era una completa novedad. Si bien, por el momento no es uno de mis objetivos dar clases, el título obviamente lo habilita y las competencias necesarias para enfrentar un aula, en parte deben venir con uno y en parte pueden desarrollarse con el correr de la práctica misma. Me viene a la mente mientras escribo, la palabra “vocación”, me obligo a buscar una definición enciclopédica y encuentro: “Inclinación o interés que una persona siente en su interior para dedicarse a una determinada forma de vida o un determinado trabajo”. La leo y me pregunto, cual naturaleza del ciclo vital, ¿Nace? ¿Crece? ¿Se desarrolla? ¿Muere?
Pienso en los docentes que me han formado, en aquellos con los cuales me identifico y en aquellos con los que no, pienso en su manera de abordar las clases, en su manera de llegar a los alumnos, me pienso a mí, me planteo mi elección y me veo como una mezcla de todos ellos. Veo hoy a la docencia como una herramienta de transformación, una posibilidad de cambio en los otros, y me aferro a eso, y a creer en que lo voy a lograr. Vuelvo una vez mas sobre LA frase:
Hasta luego!


Yani:
ResponderBorrarEn primer lugar por favor contanos como hiciste el video! Muy bueno. Fue algo que dejé de lado en mi blogfolio (mi presentación). Asimismo está muy buena la temática que desarrollas (el rol docente, la coordinación docente) derivada de las problemáticas que te aparecieron (y que por ejemplo en mi caso no pasaron y por esto realicé dicha reflexión). Claramente ocmo vos decís la practica y al aprendizaje es continuo, lo importante es el ejercicio de la reflexión.
Yani:
ResponderBorrarHermosa la frase que elegiste, la comparto y la tomo prestada. Lamento que tu experiencia no haya resultado como esperabas pero por otro lado es admirable la manera es que realizas el relato de la misma y de como logras aprender de esta situación, de todo se aprende y es muy buen poder ver el vaso medio lleno para continuar el camino...
Aunque la experiencia no fue la mejor, me parece que fue un disparador para reflexionar sobre tu autobiografía y para pensarte a vos en el rol docente, que quizás no era la opción que estabas considerando. En el ejercicio de pensar en tus docentes, con los que te identificas y con los que no y en cómo confluyen aspectos de ellos en vos hay una reflexión, una puesta en valor de las experiencias y una revisión del rol que querés construir para ser docente.
ResponderBorrarY seguimos con analogías marítimas! Me encanto la frase. Y sobre todo enfatizando que nuestra práctica requiere una constante revisión y auto reflexión. Es todo un desafío con nosotros mismos, sujetándonos constantemente a los cambios del medio y de nosotros mismos. Una búsqueda propia que más allá de posibilitar el cambio en los otros, es en nosotros mismos!
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